
Gabriel March.
|Abadía del Señor Collins|
- Gabriel March. Pero llámame Gabe. -Se presentó, manteniendo su postura amable.- Tu misma lo has dicho, esas historias solo están en tu cabeza. No tienen porqué ser reales.
Las cartas se deslizaban con rapidez entre sus dedos, cambiándolas de lugar una y otra vez hasta que finalmente le tendió la baraja a la muchacha y, sin decir palabra, le dio a escoger una carta cualquiera. Resultó ser una sota de oros, que ambos vieron. Gabe sonrió.
- Fíjate, por ejemplo, en la magia. ¿Realmente el mago saca un conejo de una chistera? ¿O puede hipnotizar a una persona? ¿Y salir de un recinto lleno de agua? Si es muy hábil, tu mente puede llegar a pensar que es real pero solo se trata de un truco, de un engaño. La mente puede ser manipulada muy fácilmente y creer cosas que no existen en realidad. Lo mismo pasa con el miedo. Es como el mago que lleva ya muchos años de experiencia sobre el escenario. Puede colarse en tu mente con total facilidad y hacerte ver y creer cosas que realmente no están allí.
Pasó su mano por encima de la carta. Cuando la retiró, ésta habia cambiado. La sota ya no sostenía una enorme moneda, sino que cogía una bonita rosa roja sin espinas. Gabe enarcó una ceja, fingiéndose sorprendido. Cuando repitió la operación, todo volvió a la normalidad. O quizás no. La sota ya volvía a tener la moneda. Pero en la mano de Gabe, acababa de aparecer una rosa de verdad.
- ¿O tal vez sí?
Rió y le prendió la flor a Quinn en el pelo, en un gesto galante.
En ese momento apareció el extraño mayordomo, sonsacándole un breve sobresalto incluso a él. Gabe no pudo evitar mirar de reojo a la muchacha, a sabiendas de lo asustadiza que ella era ya de por sí, esperandose algún tipo de reacción exagerada por su parte. Sonrió, intentando infundir seguridad. Entonces, se levantó, guardando las cartas en el bolsillo y colocándose el sombrero en su cabeza; había un as teatralmente prendido de él. Muy propio de un mago ese tipo de excentricidad.
- Y yo que pensaba que ya estábamos en el salón principal. ¿Hay otro algún más grande que este? Wow. Espero que tenga mesa de billar. -Le tendió un brazo a Quinn- ¿Vamos?
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