ELIZABETH GREEN
|Abadía del señor Collins|
A Liz le fue imposible seguir mirando el fuego por más tiempo, ya que la llegada del último huésped del señor Collins parecía haber "despertado" a los demás, quienes estaban casi sedados por el largo e incómodo viaje, seguido de tan cómo salón. O quizás no, pensó al fijarse de nuevo en la señorita Morgan, una hiperactiva periodista pelirroja. Sin lugar a dudas, al menos es como se sentía ella.
Observó como Dunne atosigaba a preguntas al pobre hombre, que poco después se presentó como detectiva haciendo una pequeña broma, bastante bienvenida después de la intervención del viejo escritor. Ella misma recordaba tener un par de sus libros en su apartamento, probablemente los habría disfrutado en su momento, pero ahora ni se acordaba de ellos.
Sin embargo, era interesante como se diferenciaba su comportamiento con los de los huéspedes más jóvenes. No hacía tanto tiempo ellos mismos habían tenido su edad, y sin embargo ahora los más mayores eran como sosegados frente a los jóvenes.
Con un suspiro, Liz abandonó su cómodo sillón y sus divagaciones para presentarse al que, esperaba, fuera el último. Mientras se acercaba, una joven rubia entró disparada y chocó contra el detective, al parecer había llegado la primera y ya se sentía algo más a gusto con la mansión. O no, parecía asustada.
- En cualquier parte, Detective O'Toole. Elizabeth Green - se presentó profesionalmente, extendiendo una mano para que se la estrechara. Por el rabillo del ojo no perdío de vista su lugar junto al fuego, en el que había dejado su viejo bolso de cuero negro con sus pertenencias más valiosas.